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Picoroco, la cocina vasca de Itxaso Elosegui

Picoroco abre sus puertas con una oferta basada en la cocina tradicional vasca con el toque personal de Itxaso Elosegui

Itxaso es de esas personas que te contagian su pasión por lo que hacen. Una chef con vocación que pretende hacernos disfrutar con su cocina. Y es que este proyecto no se entiende sin su visión de una nueva cocina vasca, viajera y cosmopolita.

Curtida en cocinas de mucha altura como las de Martín Berasategui, Pedro Subijana o Karlos Arguiñano; esta joven cocinera de Tolosa corrobora su carácter emprendedor y aventurero con el nuevo proyecto en solitario, Picoroco. Un espacio en el que ha decidido plasmar su especial forma de entender la cocina. La heredada de abuelas a padres y que ahora se renueva de la mano de una tercera generación, la 3.0.
Todo ello en un local que se muestra cálido y acogedor en el que prima el minimalismo. Cuatro espacios a dos alturas de los que tres están destinados a comedor y uno a reservado para 22 personas. Un lugar íntimo en el que la madera, la forja y el mármol crean un ambiente relajado.
Picoroco
Picoroco, la cocina vasca de Itxaso Elosegui.

En Picoroco el producto de primera calidad es el protagonista, al igual que las presentaciones cuidadas, los sabores y olores que recuerdan a los de antes. Una carta que comienza con un “de picoteo” en el que destacan las Croquetas de jamón y bacalao y su particular Tapita de ensaladilla rusa con ventresca y picos. Continúa con una serie de entrantes en los que priman las verduras de temporada como las alcachofas que se preparan de distintas formas –en salsa, a la parrilla o fritas-. Los Pimientos del piquillo rellenos de morcilla con jugo de carne se han convertido en uno de los sellos de la casa.

Una de las especialidades de Itxaso y por las que bien merece una visita, son sus cuchareos. Un locura, como sus sabrosos Garbanzos con pulpo o los arroces, como el meloso de cigalas y calamar. Los pescados son también una seña de identidad de la cocina de Picoroco. Como las exquisitas Kokotxas de bacalao con su pil-pil o el Rodaballo a la parrilla con su refrito son dos de las opciones. El punto dulce lo ponen el trampantojo de Espaguetis carbonara, para los más atrevidos; la Tarta de queso horneada, para los más clásicos; o el Coulant de chocolate negro con cítricos, para aquellos que sean más golosos. Postres caseros que ponen de manifiesto lo excelente repostera que es Itxaso.

La carta de vinos merece una mención a parte, ya que nos ofrece una buena selección de referencias muy interesantes. Tanto para tomar por copas como por botella. Aquí nuevamente un diez para ellos y que armonizan a la perfección con el mensaje que Picoroco quiere transmitir.

Picoroco

Calle Orellana, 19, 28004 Madrid

https://www.facebook.com/picorocorestaurante

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