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Los mejores barquillos de Madrid

Madrid es una ciudad repleta de tradiciones, las cuales se niegan a desaparecer a pesar de las nuevas opciones. Una de ellas son los barquillos, unos dulces hechos generalmente de masa de trigo con miel y azúcar que solían venderse por las calles madrileñas por los denominados “barquilleros”. Si bien es complicado encontrarlos en la actualidad, todavía existen, y siguen vistiendo su traje tradicional de chulapo con el que llaman la atención de los locales y los turistas. Seguidamente, veremos dónde encontrar los barquillos más deliciosos de Madrid y qué los hace tan especiales.

El origen de la tradición

Los barquillos, denominados así porque anteriormente tenían una forma más similar a un barco, comenzaron a ganar fama entre finales del siglo XIX y principios del XX, pero ya se encontraron muestras de su existencia en el siglo XV. En un principio, estos dulces eran consumidos por la realeza, pero no tardaron en popularizarse y llegar hasta los vendedores callejeros. En el siglo pasado, su demanda era tan alta que incluso era posible vivir dedicándose exclusivamente a la elaboración y venta del dulce, por lo que se creó el oficio del “barquillero”. Hoy en día, la mayoría de estas elaboraciones se venden en fiestas o en lugares especializados como pastelerías, pero todavía se pueden encontrar barquilleros repartidos por todo el país.

Afortunadamente, la capital española es una urbe para todo tipo de paladares, pues al igual que es posible comer una exquisita ración de ostras en restaurantes como Charnela o TriCiclo, también se puede comprar una bolsa con barquillos artesanales de auténticos barquilleros. Sin embargo, en estos momentos tan solo queda una familia especializada en ello, pero por lo que han comentado sus miembros a medios como Radio Televisión Madrid o Guía Repsol, pretenden seguir con la tradición por muchos años más. En su obrador ubicado en el barrio de Lavapiés, la familia Cañas elabora su especialidad con harina, agua, aceite, coco rallado y esencia de vainilla o canela.

El negocio del barquillero

Según explica Julián Cañas en su plataforma web, el actual barquillero jefe del negocio madrileño, la familia Cañas ha contado con barquilleros durante cuatro generaciones. Todo empezó con su tatarabuelo Félix, que inició el negocio en la segunda mitad del siglo XIX, y aunque tuvieron ciertos momentos de dificultad debido a la Guerra Civil, la profesión se ha conservado hasta el presente. Ahora, Julián lleva el negocio junto a su hijo y ocasionalmente con su hermano, que es pastelero profesional y les apoya en los momentos de más faena. Es posible encontrarles vendiendo en fiestas madrileñas como las de San Cayetano o San Isidro y en lugares como el parque del Retiro, uno de los espacios más bellos para visitar en Madrid, sobre todo durante el otoño.

Los mejores barquillos de Madrid.
Los mejores barquillos de Madrid.

Si observamos la variedad de barquillos que podemos encontrar en diferentes supermercados, nos percataremos de que ahora existen incluso de chocolate, por lo que cabe preguntarse qué hace especiales los barquillos artesanales. En primer lugar, cabe destacar lo curioso que resulta comprar una unidad a un barquillero como Julián, dado que, para obtener nuestra unidad, tendremos que girar una ruleta. El objetivo principal de la ruleta, como indica Betway, que dispone de cientos de juegos de azar, es adivinar dónde caerá la bola. Aunque a lo largo de los años su objetivo se ha adaptado a distintos juegos, el factor suerte sigue siendo su gran encanto. Anteriormente, en el caso de los barquillos, varios clientes participaban y el que sacara el menor número al girar la ruleta tendría que pagar todos los barquillos. Hoy en día la función de la ruleta ha cambiado, el cliente paga un euro y hace girar la ruleta, la aguja caerá en el número uno o en el dos. Así pues, será el azar que decida si nos vamos a casa con uno o dos barquillos.

Asimismo, aunque los Cañas se basen en la receta tradicional, también se han atrevido a innovar con otros ingredientes como chocolate blanco y virutas de colores, por lo que parecen ser los indiscutibles reyes del mercado en la capital. Pese a ello, si estás de visita y después de comer en restaurantes de la ciudad como La Retasca o Dspeakeasy no encuentras a los Cañas, también puedes probar los barquillos que ofrecen establecimientos como el Horno de San Onofre o Casa Mira. En conclusión, la profesión de barquillero es prácticamente una leyenda en Madrid, por lo que merece la pena girar la ruleta y probar barquillos de los más profesionales.

Los mejores barquillos de Madrid

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