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La Casita de El Pradal, entre los rústico y lo urbano

Que las apariencias engañan es un hecho indiscutible que en muchos casos no nos permite juzgar las cosas por su verdadero valor. No siempre es lo que parece, siempre hay una cara de la moneda que se mantiene oculta a nuestros ojos. Esto podríamos decir que es el resumen de lo que pasa con La Casita de El Pradal.

Este restaurante está ubicado en la zona residencial de Arturo Soria, un barrio en el que no abundan propuestas como las que nos ofrece hoy este restaurante de corte rural, pero con alma cosmopolita. Un hecho que no es casualidad y que tiene ,mucho que ver con la persona que esta detrás de los fogones. Un joven chef , Eduardo Troya, que cuenta con muchos kilómetros a sus espaldas en decenas de cocinas por el mundo y que en buena medida son el claro reflejo de su cocina.

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La Casita de El Pradal, entre los rústico y lo urbano

La Casita de El Pradal nace del sueño de un equipo con una larga trayectoria en el mundo de la restauración y el cual nos ofrece un trato exquisito en un ambiente cuidado al más mínimo detalle. Un espacio donde la cocina es la estrella indiscutible, comenzando por su parrilla construida por Juantxo Garmendia el fabricante de parrillas que los asadores vascos tienen en su entrada, y que viene a ser el Ferrari de las parrillas. Un hecho que no tendría mayor transcendencia si no fuese porque aquí las carnes son la creme de la creme. Primera calidad en carnes rojas nacionales importadas y maduradas por ellos mismos.

Como bien apuntábamos antes, la cocina se mueve a las mil maravillas entre la cocina más clásica de nuestro país e influencias del nuevo mundo. Tanto es así que lo primero que nos proponen para comenzar la experiencia es un Tacacho, una albóndiga de carne y plátano aderezada con cilantro, comino y acompañada de yuca frita, quinoa, canchita frita y ají amarillo. Un delicioso bocado, que es Perú en estado puro.

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La Casita de El Pradal, entre los rústico y lo urbano

Siguiendo la idea principal de La Casita de El Pradal de ofrecer al cliente el mejor producto preparado con elegancia y respetando el sabor natural de cada plato, nos ofrecen unas increíbles Alcachofas rellenas de txangurro y sus Croquetas de jamón ibérico con leche fresca. Maravilloso Pulpo a la brasa al carbón que a modo de trampantojo nos presenta la patata como si fuese un pedazo de carbón. Las Cocochas de bacalao al pilpil de centello con chantarella a la bordalesa simplemente deliciosas.

Entre los platos que destacan si ninguna duda está el maravilloso  Chuletón de mar. Una suerte de ilusión óptica donde lo que parece ser, no es. Una fantástica pieza de Atún de Almadraba cocinada en parrilla de carbón que se asemeja a un chuletón y que acompañada de tres magnificas salsas y unas patatas fritas completan un plato altamente recomendable.

Su carta de vinos merece mención a parte, con alguna referencias muy destacables como el AurumRed White, un Sauvignon Blanc del 2013 de Las Pedroñeras (Cuenca) que tiene el honor de compartir bodega con el vino más caro del mundo. Además queremos destacar su barra de pinchos, donde tenemos una buena selección de vermuts. Pero también una exclusiva terraza en la parte de arriba donde poder pasar las noches de verano llamada “Club Champagne”. En definitiva, La Casita del Pradal, es un magnifico restaurante que se mueve a las mil maravillas entre los rústico y lo urbano y que a buen seguro no dejara indiferente a las almas más foodies que se atrevan aprobarlo.

Foto de portada By: Historias de un Foodie

 

La Casita del Pradal

Calle de Belisana, 17, 28043 Madrid

http://www.grupoelpradal.com

www.facebook.com/La-Casita-del-Pradal

 

 

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